miércoles, 29 de marzo de 2017

Entrevista a la maestra Sandra Jaime.
Por Estanislao Lizárraga
Sandra Jaime maestra y directora del grupo teatral CTJ (compañía de teatro joven) de la Universidad Autónoma de Sinaloa quien lleva más de 45 años dedicados al arte teatral, profesión que realiza con amor y dedicación en la actualidad y posiblemente durante muchos años más. Ella se encuentra conmigo para ofrecernos una mirada a su vida artística y personal.

¿Qué fue lo que la motivo a dedicarse al arte escénico? ¿Quería ser eso desde niña o fue algo que le estuvieron inculcando sus padres?
Yo tendría unos 6 años, cuando mi familia empezó a proponerme participar dentro de las actividades extracurriculares de la escuela, me gustaba cantar,  bailar, me encantaba la declamación. En las escuelas siempre fui del contingente de danza y cuando había un concurso de declamación siempre me ponían como primera voz, desde entonces me di cuenta que había nacido con ciertos dones artísticos. Mis padres –específicamente mi papá- me acercó a capacitaciones; estudié danza folclórica, me llevaron a estudiar opera, mi padre con sacrificios y todo me compró un acordeón profesional. En las academias notaron que tenía habilidades ya que veían que yo me encargaba de la declamación, la oratoria y demás actividades artísticas.
Mi enamoramiento por el teatro empezó como tal en el periodo de mi adolescencia buscaba una profesión más libre y para mí fue el arte, la declamación, el escribir y poco a poco me fui acercando hacia el arte teatral, aparte de que viví una generación maravillosa porque era una época que te concentraba toda tu atención en los libros, estábamos en la idea de que el mundo iba a ser mas de hermandad, habría justicia y que la impunidad nunca reinaría en el mundo y en mi país menos cosas que con los tiempos te has dado cuenta de que es todo lo contrario (risas).

¿Cómo ha sido su vida en cuanto al teatro?
Pues yo fui, me acerque a él y con mis aptitudes y maravillas que me ha dado aquí estoy andando todavía. Cada día me doy cuenta de que necesito redescubrir obras, que disfruto más los montajes y que me hace falta mucho por ver todavía ya sea ir a la ciudad de México o fuera del país. Me enamoré del teatro, ha sido mi amor más fiel, mi oficio. En mi universidad hubo un periodo en el que se veía más teatro porque la ideología  política tenía mucho que ver con las obras clásicas. Hoy en día parece que se nos están abriendo más las puertas, mas oportunidades pero nos hace falta mucho trabajo, hay pocos fondos y se les da más prioridades a otras disciplinas que no son de pensamiento sin contenido filosófico ni de crítica social, nuestro espacio cada vez es más chico porque no queremos desperdiciar nuestras cosas (escenografía, utilería, vestuario entre otras cosas). A pesar de los desprecios que muchos funcionarios tienen con los trabajadores, yo me siento honrada porque sé que a los más grandes teóricos se les ha despreciado y vemos que ellos pasan a ser cosas voluminosas, a lo mejor cuando me muera va a aparecer mi nombre en los libros (reímos ambos ante tal ocurrencia)

¿Cuándo es que usted llega a trabajar aquí en la universidad?
Mi grupo teatral CTJ viene de colectivo llamado “vocecitas” era un agrupación de pantomima infantil, por lo general un grupo de niños que aprendían la técnica teatral y que nos lo pedían para adornar los teatros de personas, todos ellos actualmente son grandes personas. En el año 76 me invitaron ir a la preparatoria Mazatlán para formar el primer grupo de teatro con el maestro Roberto… (Hace un esfuerzo por recordar su apellido) Morales, Roberto Morales. No había muchas posibilidades económicas, era unos tiempo en los no había una buena estructuración de las cosas pero de mucho humanismo. Entonces me dijeron: “Bueno si das clases y aceptas, nosotros te ayudaremos un poco y para que los muchachos te ofrezcan unos diez pesos…. Bueno diez pesos hoy porque antes era mucho menos (risas). Yo lo acepte por más de 4 años mientras tanto mi curriculum me ayudo para ser la maestra de teatro de la normal del sur trabajando con ideas más dictatoriales pero me dejaban trabajar con clásicos como Miguel Hernández, Pablo Neruda y con García Lorca pudimos montar con nuevas ideas y me lo permitió el maestro Ataide (director de la normal) cosa contraria a lo que me decían de que era muy difícil y al final le gustaron mis trabajos. Pudimos montar la danza de “los concheros” en una de las plazuelas más importantes de la localidad. Se me permitieron muchas cosas y yo ya ganaba mi dinerito. Fue en los 80`s cuando yo entre a la universidad como intendencia, en 6 meses conseguí mi base y en medio año presente mi proyecto al rector en turno (en ese entonces eran mucho más accesibles) y me dijo: “bueno yo te acepto pero no te puedo ofrecer un mejor salario, estarás comisionada” y así estuve comisionada 8 años. Me costó mucho trabajo porque quieras o no, uno va agarrando cierto prestigio. Trabajaba como maestra pero aparte tenía que trabajar el teatro. En un lapso de 2 años hubo un cambio de rector le hable de mi experiencia, platicamos y pude lograr que me cambiaran a técnico académico y formar el grupo como hoy se conoce.

¿Qué siente por la universidad y el teatro?
Bueno yo creo que ha sido mi más grande amor, también mi compañero (esposo) y mi familia pero creo que le he dedicado más tiempo a esto. Mi casa es un estilo teatral, todos estamos buscando conocimientos teatrales, estar al día con la cinematografía, estar en relación con la literatura y los montajes, con las adaptaciones. Siento que nos hace falta mucho pero también hemos hecho muchas cosas. Siempre llega gente muy comprometida, no llegan grandes actrices, ni actores pero aquí se la llevan aprendiendo y son comprometidos, estoy segura que esos muchachos van a presentar sus exámenes para graduarse de las carreras y los van a aprobar con honores. Cuando me hablas para hacerme una entrevista de semblanza… ¿Qué es una semblanza? Una pincelada, eso es, una pincelada puedo estar verde chiquito pero mañana puedo estar lila (risas). Soy una persona común y corriente que tuve la suerte de que me paguen por lo me gusta hacer.

¿Hay alguien al quien usted admire? Escritor, Músico, Actor que haya admirado o aun siga admirando.
Oh si como no, el año pasado tú fuiste objeto (me señala a mí) de un autor y les hable ¿De qué obra?

Fin de partida.

Con este hombre no puedes creer que haya sido tan adelantado a su tiempo (es de los años 1920 más o menos) estamos hablando ¿de quién?

Samuel Becket

Samuel Becket que es un excelente autor. Ahorita estoy fascinada con algunas obras de William Shakespeare. Helena Poniatovksa (suspira de emoción) cuando mencionan aquella mujer mi corazón salta, la he conocido en persona y he montado obras de sus libros Jesusa y su lunas por ejemplo. He estado haciendo muchas cosas de Helena, la tenemos presente. Admiro también los trabajos de Juan Rulfo pero no me gustó lo machista que fue. Me gusta todavía Silvio Rodríguez y mañana me voy a ir a reír con Virulo. Admiro a las guerreras Antígonas que buscan a sus hijos desaparecidos, meten sus manos a las tierras para mostrar su inteligencia. Admiro a la mujer brava, no a las cabronas, a las bravas que saben defenderse, no con golpes sino con inteligencia. Admiro a los hombres que a pesar de que lo forman como un bárbaro tiene una dulzura y nos ofrecen sus brazos para consolarnos.

¿Cuáles son los hobbies de Sandra Jaime? ¿Qué le gusta hacer?
Me gusta hacer un montón de cosas como hacer patchwork que son como una especie de pequeños pedazos de tela tipo rompecabezas que forman imágenes. Me gusta tejer, bordar, cantar, escuchar música, leer mucho pero descubro que me gusta más ir a escuchar las voces comunes y corrientes y disfrutarlas, encontrarle un sentido. Estoy tratando de encontrarle un sentido a lo que salga de los lugares cerrados y generalmente me gusta estar en este espacio cerrado más que los abiertos, aunque también quiero buscar más espacios abiertos y ser más abierta también yo.

Para terminar. ¿Está usted pensando en el retiro? 
Yo pienso como así la vida me ofreció que desde chiquita que estuve en actividades artísticas como el baile, canto y declamación también pienso retirarme, pero no del arte sino de la institución. Pienso continuar en un grupo de teatro en donde podamos estar presentándonos en las escuelas u otros lugares pero con más libertad, con más compromiso, con dos o tres actores no más, pensar, realizar proyectos, sobrevivir de eso y salir de estas paredes universitarias. El ciclo no se me ha acabado pero mi edad debo de aprovecharla al máximo haciendo tareas y aventuras más fuertes.

A seguir luchando.

A seguir luchando.








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