domingo, 19 de marzo de 2017

Entrevista a Jannet Guzmán.
Por Estanislao Lizárraga 

Jannet Guzmán, una chica de 22 años que estudia la carrera en ciencias de la comunicación (con la acentuación en periodismo) nos comparte un pequeño fragmento de su vida anterior a la universidad.

Para comenzar ¿Dónde vivías antes de venir a Mazatlán?
Nací en Zamora, Michoacán el 19 de junio del 94. Tengo dos hermanos, Miguel de 18 años y Joselyn de 11.

¿Cómo era tu vida en Michoacán?
Donde yo vivía la vida es sumamente aburrida, cuando yo estaba allá pues no me daba cuenta de eso porque estaba chica y no tenía la edad para salir. No conocí ningún bar, solo llegué a ir a cafeterías. Lo que me gustaba era su clima, el tiempo de “calor” solo ocurre cuando no tienes un ventilador prendido, porque estando simplemente debajo de un árbol podías sentir el aire fresco correr por tu cabello. La comida es deliciosa, no se compara con la de aquí. Hay muchos lugares naturales a los cuales ir como Camécuaro, es un lago adaptado a un tipo balneario, paseas en canoa. Y podía ir al centro de la ciudad caminando desde mi casa, la distancia era un poco larga pero no hay tantas avenidas largas, así que solo era pasar por calles angostas. El taxi es barato también, al igual que la comida.
Estudie en Zamora hasta el 1er año de secundaria, porque en las vacaciones de verano para entrar a segundo fue cuando nos mudamos a Maza. Al principio sí fue complicado porque no conocía las rutas de los camiones, el calor no lo soportaba y era la etapa de mi adolescencia, apenas estaba empezando a crear esos vínculos sociales y todo se viene abajo de una.

¿Por qué se mudaron tú y tu familia a Mazatlán?
Nos mudamos a Mazatlán porque cuando yo tenía 11 años, mi mamá tuvo a mi hermana, pero nació ciega. A los meses de nacida, mis papás intentaron sacarnos la VISA para poder mudarnos a E.U. pero no nos la dieron. De hecho así fue como perdí un año escolar, como se supone nos íbamos a ir, mi mamá no nos inscribió (a mí en la secundaria, 1ro). La cita de la VISA fue en Octubre, así que cuando intentaron inscribirme en la secundaria pues ya no me quisieron aceptar. Esa fue la primera vez que intentamos salir de Zamora y no se pudo. Al tiempo, un exjefe de mi papá le habla para decirle de un trabajo, en ese entonces mi papá trabajaba en Waldo’s como Gerente. Mi papá le comenta a mi madre sobre el empleo y cuando le dijo que sería mudarnos a Mazatlán (yo ni sabía que existía jaja) mi mamá no objetó, solo que tenía que investigar si había una escuela especial para mi hermana. Así que a los meses nos mudamos.

 ¿Por qué te metiste a ciencias de la comunicación?
En realidad yo no sabía de la existencia de esta carrera, yo quería estudiar criminología. Pero después pensé que solo quedó como un hobbie el ver las series de esta índole. También quise estudiar para chef y luego psicología. Hasta que un día un amigo me comienza a hablar acerca de la carrera que estudió y prácticamente me convence de que era lo que mejor me convenía de acuerdo a mis gustos y aptitudes. Cuando chequé el plan de estudios me llamó la atención la fotografía y Hermenéutica y Cine.

¿Cuáles son tus hobbies?
Mis hobbies principalmente es ver películas y series. Cuando iba en la preparatoria y no tenía clases (por lo regular era al término del semestre) llevaba mi laptop para proyectarlas en el salón. A veces duraba horas bajándolas de internet, antes era más difícil encontrar las películas de mediana calidad. Ahora veo un poco más las series porque Netflix hace fácil su visualización. No tienes que estar buscando capítulo por capítulo en páginas llenas de virus. También me gusta leer, mi libro favorito sin duda es (hasta el momento) “Persona Normal” de Benito Taibo, aunque mi autor favorito es Haruki Murakami.

¿Sigues los pasos de alguna persona o personaje?
Seguir los pasos, como tal, no. Pero desde que leí “De qué hablo cuando hablo de correr” de Murakami, me llamó mucho la atención la forma en la que surgió su primera novela, y en general cada cosa que ha hecho en su vida realmente no fue planeada. Así que me gustaría algo igual, sin planes, y si quieres hacer algo simplemente ir a por ello.

¿Qué proyectos tienes en este momento?
Mientras yo estaba haciendo el servicio social, mi asesor el Dr. Cristian Daniel Torres (a.k.a. Mr. Blaky) me recomendó con Isaac Aranguré para el proyecto que estaba armando. Cuando me reuní con él, lo único que sabía era que era un proyecto de publicidad, buscaba a una comunicóloga y sería una socia más. Tuve la reunión y ahí empezó todo. Ahorita estamos ajustando algunas cosas para dentro de poco dar a conocer oficialmente el proyecto.

¿Cómo te ves en un futuro?
Antes del proyecto yo hubiese dicho que lejos de aquí (ríe), quizá Monterrey. Pero ya no puedo irme, el proyecto es para estar de lleno. Así que me veo trabajando y esforzándome para sentar las bases de mi futuro lejano, los veintes son para cansarte, quiero llegar a los 40 sin preocuparme por una pensión mal pagada, quiero tener una empresa fuerte que me permita vivir la vida que quiero, viajar está en ese proceso. Y sobre lo personal, ciertamente no me imagino casada o con hijos, si se da pues qué bien, pero si no es así no me quita el sueño. Tengo muchas cosas por hacer.

 Ya para terminar, tengo pregunta algo curiosa ¿Por qué te tiñes el cabello?
Me tiño el cabesho (ríe) mira, para mí es como una forma de sentirme bien, es como terapia. Cuando lo tiño me siento bien, mi humor es diferente. Independientemente de que a la vista de las personas se vea mal o algo así, para mí  siempre es lo mismo, me gusta tener esa posibilidad de poner el color que me plazca. Dato curioso: cuando llevo teñido el cabello de colores, la gente en el camión evita sentarse a un lado mío (risa) para mí es mejor, no tengo que compartir el asiento.





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