Deportes| |Entrevista
a Thomas Schuld
“Yo nunca había jugado en la selección. De repente, estaba
jugando un Mundial en un país muy lejos de mi casa.”
POR MARTÍN CARVALHO BLANDO
Thomas Schuld es un jugador de
handball de 25 años, oriundo de la ciudad de Quilmes (Provincia de Buenos
Aires, Argentina), que actualmente milita en la Asociación Alemana de Cultura
Física Quilmes (AACFQ), club en el cual empezó a practicar handball por
motivación de su abuelo, quien fuese presidente.
En esta institución, vivió sus días
más felices de gloria deportiva alcanzando un título local, participando de
varias giras internacionales, y consiguiendo la convocatoria para el
seleccionado nacional que lo llevó a jugar un mundial sub-20.
¿Cuál fue tu primer contacto con el handball? ¿Cómo empezaste a
practicar este deporte?
Recuerdo que mi viejo (sic) me
llevó a ver un partido al club cuando tenía 10 años. Un partido de la primera,
no sé contra quien, pero si tengo presente que ese partido, en el entretiempo,
mi papá fue a pedir una pelota a la mesa de control para tirar unos tiros. Al
lunes siguiente estaba entrenando con los de mi categoría. Yo había practicado
tenis y hockey sobre césped pero no me atrapaban. Del handball me había
impactado la velocidad y la fuerza con la que se juega. Pasaron así quince años
jugando a este hermoso deporte.
¿Por qué en la AACFQ? ¿Cómo fue el acercamiento a este club?
Mi abuelo por parte paterna fue
presidente del club durante dos periodos, del ’80 al ’91, y después fue
presidente un año debido a la muerte de quien había sido elegido presidente
para reemplazarlo a él. Además, hoy en día es presidente honorario. Igualmente
esto no impulsó que nos llevaran a la fuerza al club, sino todo lo contrario.
De escuchar a toda mi familia hablar de esto, a mis hermanos y a mí se nos
despertó la curiosidad de saber donde iban siempre los fines de semana a hacer
deporte. Por motus propia, un día escuche que mi viejo se iba a ver un partido
de handball, y le dije que me lleve. Ahí me enamoré de este deporte. Me formé,
hice amigos, viví, crecí, y al día de hoy que no puedo parar.
¿Cuáles son las experiencias que vos interpretas que te hicieron crecer
en este deporte?
Lo que te da el handball a nivel
federado, principalmente, es la oportunidad de poder viajar a competir por todo
el interior de Argentina y por Sudamérica. En nuestro país, es un deporte muy
federal, por ende los clubes están repartidos a lo largo y ancho del
territorio. Esto te imaginarás que me llenó de anécdotas y momentos vividos.
Mucho tiempo compartido con mis compañeros, que para mí ya son hermanos.
Recuerdo que una vez en un viaje a Córdoba, la mayoría del plantel éramos todos
jóvenes de 20/21 años, e íbamos a jugar allá totalmente desinteresados. A esa
edad solo pensábamos en ir de fiesta y divertirnos. La noche anterior al
partido habíamos salido, tomado mucho alcohol, y los del equipo rival eran todo
lo contrario. Disciplinados, a cierta hora a comer, a cierta hora a dormir… No
había chance de que ganemos. Sin embargo, al día siguiente les dimos una paliza
en la cancha y terminamos quedando al borde de ser campeones faltando dos
fechas. Por suerte, al terminar ese torneo conseguimos ganar la Liga de Honor
(2012), que hasta ahora fue el torneo más importante que gane.
¿Cómo fue que te llamaron para el seleccionado? ¿Qué sensación tuviste
al jugar un mundial?
Increíblemente ese torneo que
ganamos, yo la rompí durante todo el año, pero la verdad es que estaba muy
desinteresado en el handball. Iba a jugar porque estaban todos mis amigos pero
me preocupaba más en donde ir a bailar la noche anterior. Yo tenía facilidad para
jugar a esto, y además soy zurdo, que eso no abunda en el handball nacional.
Entonces, después de salir campeones me llamaron para empezar a entrenar con la
selección. Me entrené muy duro durante tres meses, y quedé en la lista
definitiva para ir al Mundial sub-20 de Bosnia & Herzegovina 2013, habiendo
quedado afuera de la convocatoria al Panamericano y amistosos previos. Yo nunca
había jugado en la selección. De repente, estaba jugando un Mundial en un país
muy lejos de mi casa. Demasiado loco para mí. Mi vieja y mis abuelos llorando
en el aeropuerto. Yo había tenido un par de lesiones complicadas que me tuvieron
al borde de no ir, pero me seguí entrenando a fondo y recuperándome. Iba de
lunes a sábado al kinesiólogo. La
experiencia en Bosnia fue todo disfrute, fue todo goce. Lo deportivo pasó a un
plano secundario ya que no teníamos equipo para pelear por el podio. Alemania,
Dinamarca, Francia y España eran equipos muy duros.
¿Cuáles son tus aspiraciones hoy en día con el handball?
Tuve un par de ofertas para ir a
jugar a Italia pero por distintos motivos no se termino dando. La primera, al
volver del mundial me llamaron de un equipo de Florencia, pero yo no pude
resolver el tema de mi doble nacionalidad alemana y por ende se cayó. La
segunda fue el año pasado que ya contaba con la nacionalidad alemana, pero por
problemas presupuestarios del Bologna, que era el club que me iba a contratar,
no se pudo hacer. Así que hoy en día sigo esperando la oportunidad de conseguir
una transferencia a algún club de Europa, para poder vivir de este deporte que
tanto me apasiona.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario