miércoles, 29 de marzo de 2017

Entrevista a la maestra Sandra Jaime.
Por Estanislao Lizárraga
Sandra Jaime maestra y directora del grupo teatral CTJ (compañía de teatro joven) de la Universidad Autónoma de Sinaloa quien lleva más de 45 años dedicados al arte teatral, profesión que realiza con amor y dedicación en la actualidad y posiblemente durante muchos años más. Ella se encuentra conmigo para ofrecernos una mirada a su vida artística y personal.

¿Qué fue lo que la motivo a dedicarse al arte escénico? ¿Quería ser eso desde niña o fue algo que le estuvieron inculcando sus padres?
Yo tendría unos 6 años, cuando mi familia empezó a proponerme participar dentro de las actividades extracurriculares de la escuela, me gustaba cantar,  bailar, me encantaba la declamación. En las escuelas siempre fui del contingente de danza y cuando había un concurso de declamación siempre me ponían como primera voz, desde entonces me di cuenta que había nacido con ciertos dones artísticos. Mis padres –específicamente mi papá- me acercó a capacitaciones; estudié danza folclórica, me llevaron a estudiar opera, mi padre con sacrificios y todo me compró un acordeón profesional. En las academias notaron que tenía habilidades ya que veían que yo me encargaba de la declamación, la oratoria y demás actividades artísticas.
Mi enamoramiento por el teatro empezó como tal en el periodo de mi adolescencia buscaba una profesión más libre y para mí fue el arte, la declamación, el escribir y poco a poco me fui acercando hacia el arte teatral, aparte de que viví una generación maravillosa porque era una época que te concentraba toda tu atención en los libros, estábamos en la idea de que el mundo iba a ser mas de hermandad, habría justicia y que la impunidad nunca reinaría en el mundo y en mi país menos cosas que con los tiempos te has dado cuenta de que es todo lo contrario (risas).

¿Cómo ha sido su vida en cuanto al teatro?
Pues yo fui, me acerque a él y con mis aptitudes y maravillas que me ha dado aquí estoy andando todavía. Cada día me doy cuenta de que necesito redescubrir obras, que disfruto más los montajes y que me hace falta mucho por ver todavía ya sea ir a la ciudad de México o fuera del país. Me enamoré del teatro, ha sido mi amor más fiel, mi oficio. En mi universidad hubo un periodo en el que se veía más teatro porque la ideología  política tenía mucho que ver con las obras clásicas. Hoy en día parece que se nos están abriendo más las puertas, mas oportunidades pero nos hace falta mucho trabajo, hay pocos fondos y se les da más prioridades a otras disciplinas que no son de pensamiento sin contenido filosófico ni de crítica social, nuestro espacio cada vez es más chico porque no queremos desperdiciar nuestras cosas (escenografía, utilería, vestuario entre otras cosas). A pesar de los desprecios que muchos funcionarios tienen con los trabajadores, yo me siento honrada porque sé que a los más grandes teóricos se les ha despreciado y vemos que ellos pasan a ser cosas voluminosas, a lo mejor cuando me muera va a aparecer mi nombre en los libros (reímos ambos ante tal ocurrencia)

¿Cuándo es que usted llega a trabajar aquí en la universidad?
Mi grupo teatral CTJ viene de colectivo llamado “vocecitas” era un agrupación de pantomima infantil, por lo general un grupo de niños que aprendían la técnica teatral y que nos lo pedían para adornar los teatros de personas, todos ellos actualmente son grandes personas. En el año 76 me invitaron ir a la preparatoria Mazatlán para formar el primer grupo de teatro con el maestro Roberto… (Hace un esfuerzo por recordar su apellido) Morales, Roberto Morales. No había muchas posibilidades económicas, era unos tiempo en los no había una buena estructuración de las cosas pero de mucho humanismo. Entonces me dijeron: “Bueno si das clases y aceptas, nosotros te ayudaremos un poco y para que los muchachos te ofrezcan unos diez pesos…. Bueno diez pesos hoy porque antes era mucho menos (risas). Yo lo acepte por más de 4 años mientras tanto mi curriculum me ayudo para ser la maestra de teatro de la normal del sur trabajando con ideas más dictatoriales pero me dejaban trabajar con clásicos como Miguel Hernández, Pablo Neruda y con García Lorca pudimos montar con nuevas ideas y me lo permitió el maestro Ataide (director de la normal) cosa contraria a lo que me decían de que era muy difícil y al final le gustaron mis trabajos. Pudimos montar la danza de “los concheros” en una de las plazuelas más importantes de la localidad. Se me permitieron muchas cosas y yo ya ganaba mi dinerito. Fue en los 80`s cuando yo entre a la universidad como intendencia, en 6 meses conseguí mi base y en medio año presente mi proyecto al rector en turno (en ese entonces eran mucho más accesibles) y me dijo: “bueno yo te acepto pero no te puedo ofrecer un mejor salario, estarás comisionada” y así estuve comisionada 8 años. Me costó mucho trabajo porque quieras o no, uno va agarrando cierto prestigio. Trabajaba como maestra pero aparte tenía que trabajar el teatro. En un lapso de 2 años hubo un cambio de rector le hable de mi experiencia, platicamos y pude lograr que me cambiaran a técnico académico y formar el grupo como hoy se conoce.

¿Qué siente por la universidad y el teatro?
Bueno yo creo que ha sido mi más grande amor, también mi compañero (esposo) y mi familia pero creo que le he dedicado más tiempo a esto. Mi casa es un estilo teatral, todos estamos buscando conocimientos teatrales, estar al día con la cinematografía, estar en relación con la literatura y los montajes, con las adaptaciones. Siento que nos hace falta mucho pero también hemos hecho muchas cosas. Siempre llega gente muy comprometida, no llegan grandes actrices, ni actores pero aquí se la llevan aprendiendo y son comprometidos, estoy segura que esos muchachos van a presentar sus exámenes para graduarse de las carreras y los van a aprobar con honores. Cuando me hablas para hacerme una entrevista de semblanza… ¿Qué es una semblanza? Una pincelada, eso es, una pincelada puedo estar verde chiquito pero mañana puedo estar lila (risas). Soy una persona común y corriente que tuve la suerte de que me paguen por lo me gusta hacer.

¿Hay alguien al quien usted admire? Escritor, Músico, Actor que haya admirado o aun siga admirando.
Oh si como no, el año pasado tú fuiste objeto (me señala a mí) de un autor y les hable ¿De qué obra?

Fin de partida.

Con este hombre no puedes creer que haya sido tan adelantado a su tiempo (es de los años 1920 más o menos) estamos hablando ¿de quién?

Samuel Becket

Samuel Becket que es un excelente autor. Ahorita estoy fascinada con algunas obras de William Shakespeare. Helena Poniatovksa (suspira de emoción) cuando mencionan aquella mujer mi corazón salta, la he conocido en persona y he montado obras de sus libros Jesusa y su lunas por ejemplo. He estado haciendo muchas cosas de Helena, la tenemos presente. Admiro también los trabajos de Juan Rulfo pero no me gustó lo machista que fue. Me gusta todavía Silvio Rodríguez y mañana me voy a ir a reír con Virulo. Admiro a las guerreras Antígonas que buscan a sus hijos desaparecidos, meten sus manos a las tierras para mostrar su inteligencia. Admiro a la mujer brava, no a las cabronas, a las bravas que saben defenderse, no con golpes sino con inteligencia. Admiro a los hombres que a pesar de que lo forman como un bárbaro tiene una dulzura y nos ofrecen sus brazos para consolarnos.

¿Cuáles son los hobbies de Sandra Jaime? ¿Qué le gusta hacer?
Me gusta hacer un montón de cosas como hacer patchwork que son como una especie de pequeños pedazos de tela tipo rompecabezas que forman imágenes. Me gusta tejer, bordar, cantar, escuchar música, leer mucho pero descubro que me gusta más ir a escuchar las voces comunes y corrientes y disfrutarlas, encontrarle un sentido. Estoy tratando de encontrarle un sentido a lo que salga de los lugares cerrados y generalmente me gusta estar en este espacio cerrado más que los abiertos, aunque también quiero buscar más espacios abiertos y ser más abierta también yo.

Para terminar. ¿Está usted pensando en el retiro? 
Yo pienso como así la vida me ofreció que desde chiquita que estuve en actividades artísticas como el baile, canto y declamación también pienso retirarme, pero no del arte sino de la institución. Pienso continuar en un grupo de teatro en donde podamos estar presentándonos en las escuelas u otros lugares pero con más libertad, con más compromiso, con dos o tres actores no más, pensar, realizar proyectos, sobrevivir de eso y salir de estas paredes universitarias. El ciclo no se me ha acabado pero mi edad debo de aprovecharla al máximo haciendo tareas y aventuras más fuertes.

A seguir luchando.

A seguir luchando.








viernes, 24 de marzo de 2017

"Cada vez que me hacen esa pregunta acabo respondiendo cosas distintas..."

                                                                Jannet Guzmán

Él es Jorge Stanislao Osuna Lizárraga, un chico de 25 años que nació en Mazatlán, Sinaloa. Hoy, nos cuenta un poco sobre su vida en el puerto.

¿Eres hijo único?
Tengo dos hermanos Analy (la mayor) y Ernesto (el menor).

¿Has estudiado desde siempre en Mazatlán?
Aquí cursé el kínder y parte de la primaria en la escuela Gilberto Owen hasta que en el 2000  mi familia y yo nos fuimos a vivir a León debido a que mi papá quiso convertirse en comerciante de zapatos allá en la ciudad. Continué mis estudios de la primaria en la escuela Mano Amiga de León A.C.

¿Cómo fue ese cambio para ti?
En un principio me fue muy difícil adaptarme al ambiente escolar de allá ya que eran más estrictos y exigentes y yo no estaba preparado académicamente (de hecho era muy menso), lo que me generó problemas en principio tanto en calificaciones como socialmente, ya que se burlaban mucho de mí por lo idiota que era en la escuela. Estuve como dos años asistiendo a clases de regularización (como por dos años) hasta que en quinto año las cosas cambiaron y me volví más aplicado, mis calificaciones mejoraron y me gané el respeto de mis compañeros. También descubrí mi afición por la lectura y la literatura. El resto de la primaria y secundaria la estudié en la misma escuela hasta que me gradué. En la preparatoria estudié en la Universidad de Lasalle Bajío hasta en 2010. Entré a un taller de teatro y a partir de ahí me empecé a interesar por la actuación y las artes escénicas. Cuando nos regresamos a Mazatlán debido a que mi papá no le estaba yendo tan bien en el negocio de la venta de zapatos entre otros problemas que surgieron, por lo que tuvimos que regresarnos a Mazatlán y volver a hacer nuestra vida.

¿Al regresar hubo algún problema?
Cuando nos regresamos a vivir aquí tuve problemas con la validación de materias que llevé en León, durante la prepa no concordaban con las que llevaban las escuelas de aquí, por lo que pasé mucho tiempo buscando escuela que me aceptara. Después de que me gradué de la prepa decidí mudarme  a León a estudiar artes escénicas. Ahí estuve viviendo en un departamento con mi hermana (quien fue la única que se quedó allá cuando nos regresamos).  Ahí compartimos los gastos de la renta, luz, agua y mantenimiento. Trabajé durante medio año de mesero en Carls Jr. y otro medio año también de mesero en el Italian Coffe Company. Durante ese tiempo traté de entrar a la Universidad de Guanajuato pero no quedé en el examen y traté también de estudiar en la Universidad de León pero tampoco pude por no cubrir la cuota de inscripción sin mencionar que ya no tenía trabajo por lo que con baja moral me regresé (otra vez) a Mazatlán. Seis meses después de mi regreso entré a la UAS a la carrera de Ciencias de la Comunicación.

¿Por qué decidiste estudiar esta carrera?
Porque tenía materias que me gustaban como la historia, el cine, la fotografía y la literatura. Entré en el turno de la tarde ya que ahí fue donde me pudieron acomodar.

¿Cómo logras cambiarte al turno matutino?
Cuando terminé de cursar el primer semestre me enfermé de leucemia y estuve seis meses hospitalizado en el seguro social por lo que estuve durante todo ese tiempo sin ir a la escuela. Cuando regresé pues no estaba a gusto en la tarde tanto por mis compañeros como por los maestros de ese turno por lo que en 5to semestre me cambie de turno, fui con Chiapsin y ella hizo el cambio.

¿Cuáles son tus hobbies?
Leer libros, tomar fotos, jugar videojuegos y escribir (aunque pienso hacer de esto último mi profesión).

¿Has hecho algo relacionado con las artes escénicas?
Estoy en el grupo de teatro de la UAS el cual entré cuando me regresé por primera vez a Mazatlán, ahí me hice muy amigo de la maestra Sandra Jaime y su hijo Yosin. Desde entonces hemos llevado una buena amistad, he participado en distintas obras con ellos y he ido a Culiacán dos veces a concursar en la semana cultural de la UAS.

¿Sigues los pasos de alguna persona o personaje?
La verdad no creo tener ninguno. Hay escritores a los que admiro demasiado como a Edgar Alan Poe, Fiodor Dostoievsky o Juan Rulfo cuyos trabajos aprecio de sobremanera pero así de que siga sus pasos o ser como ellos, pues no del todo (los dos primeros murieron en la miseria).

¿Qué proyectos tienes en este momento?
En sí de momento no tengo ninguno, mi prioridad ahora es terminar la universidad, un amigo mío me ha ofrecido trabajar en un portal de noticias por Internet llamado Ojo Público lo cual pienso hacerlo una vez que me gradúe.

¿Cómo te ves en un futuro? 
Siempre me la han hecho y cada vez que me la hacen acabo respondiendo cosas distintas (risas). Al menos de aquí a unos 5 años me veo ya ejerciendo mi profesión (ya sea periodista, escritor, publicista, guionista, etc.) con una vida acomodada sin muchos lujos, ni mucho dinero pero lo necesario para vivir, obviamente estaría trabajando de lo que a mí me gusta ya que es lo más importante para mí, más que el dinero y también siendo soltero porque no creo estar todavía preparado para casarme y tener hijos (risa).

martes, 21 de marzo de 2017

Entrevista a Thomas Schuld

Deportes|                                                                                                        |Entrevista a Thomas Schuld

Yo nunca había jugado en la selección. De repente, estaba jugando un Mundial en un país muy lejos de mi casa.”
POR MARTÍN CARVALHO BLANDO

Thomas Schuld es un jugador de handball de 25 años, oriundo de la ciudad de Quilmes (Provincia de Buenos Aires, Argentina), que actualmente milita en la Asociación Alemana de Cultura Física Quilmes (AACFQ), club en el cual empezó a practicar handball por motivación de su abuelo, quien fuese presidente.
En esta institución, vivió sus días más felices de gloria deportiva alcanzando un título local, participando de varias giras internacionales, y consiguiendo la convocatoria para el seleccionado nacional que lo llevó a jugar un mundial sub-20.

¿Cuál fue tu primer contacto con el handball? ¿Cómo empezaste a practicar este deporte?

Recuerdo que mi viejo (sic) me llevó a ver un partido al club cuando tenía 10 años. Un partido de la primera, no sé contra quien, pero si tengo presente que ese partido, en el entretiempo, mi papá fue a pedir una pelota a la mesa de control para tirar unos tiros. Al lunes siguiente estaba entrenando con los de mi categoría. Yo había practicado tenis y hockey sobre césped pero no me atrapaban. Del handball me había impactado la velocidad y la fuerza con la que se juega. Pasaron así quince años jugando a este hermoso deporte.



¿Por qué en la AACFQ? ¿Cómo fue el acercamiento a este club?

Mi abuelo por parte paterna fue presidente del club durante dos periodos, del ’80 al ’91, y después fue presidente un año debido a la muerte de quien había sido elegido presidente para reemplazarlo a él. Además, hoy en día es presidente honorario. Igualmente esto no impulsó que nos llevaran a la fuerza al club, sino todo lo contrario. De escuchar a toda mi familia hablar de esto, a mis hermanos y a mí se nos despertó la curiosidad de saber donde iban siempre los fines de semana a hacer deporte. Por motus propia, un día escuche que mi viejo se iba a ver un partido de handball, y le dije que me lleve. Ahí me enamoré de este deporte. Me formé, hice amigos, viví, crecí, y al día de hoy que no puedo parar.


¿Cuáles son las experiencias que vos interpretas que te hicieron crecer en este deporte?

Lo que te da el handball a nivel federado, principalmente, es la oportunidad de poder viajar a competir por todo el interior de Argentina y por Sudamérica. En nuestro país, es un deporte muy federal, por ende los clubes están repartidos a lo largo y ancho del territorio. Esto te imaginarás que me llenó de anécdotas y momentos vividos. Mucho tiempo compartido con mis compañeros, que para mí ya son hermanos. Recuerdo que una vez en un viaje a Córdoba, la mayoría del plantel éramos todos jóvenes de 20/21 años, e íbamos a jugar allá totalmente desinteresados. A esa edad solo pensábamos en ir de fiesta y divertirnos. La noche anterior al partido habíamos salido, tomado mucho alcohol, y los del equipo rival eran todo lo contrario. Disciplinados, a cierta hora a comer, a cierta hora a dormir… No había chance de que ganemos. Sin embargo, al día siguiente les dimos una paliza en la cancha y terminamos quedando al borde de ser campeones faltando dos fechas. Por suerte, al terminar ese torneo conseguimos ganar la Liga de Honor (2012), que hasta ahora fue el torneo más importante que gane.

¿Cómo fue que te llamaron para el seleccionado? ¿Qué sensación tuviste al jugar un mundial?

Increíblemente ese torneo que ganamos, yo la rompí durante todo el año, pero la verdad es que estaba muy desinteresado en el handball. Iba a jugar porque estaban todos mis amigos pero me preocupaba más en donde ir a bailar la noche anterior. Yo tenía facilidad para jugar a esto, y además soy zurdo, que eso no abunda en el handball nacional. Entonces, después de salir campeones me llamaron para empezar a entrenar con la selección. Me entrené muy duro durante tres meses, y quedé en la lista definitiva para ir al Mundial sub-20 de Bosnia & Herzegovina 2013, habiendo quedado afuera de la convocatoria al Panamericano y amistosos previos. Yo nunca había jugado en la selección. De repente, estaba jugando un Mundial en un país muy lejos de mi casa. Demasiado loco para mí. Mi vieja y mis abuelos llorando en el aeropuerto. Yo había tenido un par de lesiones complicadas que me tuvieron al borde de no ir, pero me seguí entrenando a fondo y recuperándome. Iba de lunes a sábado al kinesiólogo.  La experiencia en Bosnia fue todo disfrute, fue todo goce. Lo deportivo pasó a un plano secundario ya que no teníamos equipo para pelear por el podio. Alemania, Dinamarca, Francia y España eran equipos muy duros.

¿Cuáles son tus aspiraciones hoy en día con el handball?


Tuve un par de ofertas para ir a jugar a Italia pero por distintos motivos no se termino dando. La primera, al volver del mundial me llamaron de un equipo de Florencia, pero yo no pude resolver el tema de mi doble nacionalidad alemana y por ende se cayó. La segunda fue el año pasado que ya contaba con la nacionalidad alemana, pero por problemas presupuestarios del Bologna, que era el club que me iba a contratar, no se pudo hacer. Así que hoy en día sigo esperando la oportunidad de conseguir una transferencia a algún club de Europa, para poder vivir de este deporte que tanto me apasiona.

Entrevista a Jaime Washington

                                                                                                        Entrevista a Jaime Washington | Deportes

“Hace falta un desarrollo pleno que pueda generar un cambio paradigmático en la formación de los jóvenes.”

POR MARTÍN CARVALHO BLANCO / Mazatlán, Sinaloa


En dialogo con Jaime Washington (34), Licenciado en Ciencias de la Comunicación, entrenador físico y multicampeón en atletismo, hockey sobre ruedas y patines en velocidad, conversamos sobre su visión respecto a actual situación de los deportes en el puerto sinaloense y como este debe atravesar los próximos desafíos entorno a su desarrollo.


¿Cuál es tu caracterización sobre el desarrollo deportivo, hoy en día, en Mazatlán?

Primero, antes de empezar a hablar de desarrollo deportivo, debemos aclarar que por antonomasia el deporte principal es el beisbol. Si uno observa, es lo que tiene más desarrollo en la ciudad. Más campos, más infraestructura. Después del beisbol, siguen el taekwondo y el fútbol. Esto tiene una lógica muy clara, ya que el equipo en deporte colectivo más importante que tiene la ciudad son los Venados de Mazatlán. Ganadores de varios títulos de La Liga del Pacifico, y hasta de dos series del Caribe en los últimos 12 años, son quienes marcan el horizonte y el futuro de las aspiraciones deportivas de nuestros jóvenes en Mazatlán. Esto también nos ha permitido ser sede de una Serie del Caribe en los últimos años, siendo una clara señal de hacia dónde se orienta el deporte en nuestros jóvenes mazatlecos.

¿Qué evaluación podes realizar sobre la gestión anterior, en tanto a las propuestas llevadas acabo?

El gobierno anterior de Felton González más allá de sus errores y aciertos, se puede sostener que hubo una inyección muy grande al deporte en términos general. Se realizaron modificaciones en las estructuras y los reglamentos, entorno a las peticiones que se hacen a las asociaciones civiles que manejan el deporte. Estos últimos tres años, Mónica Coppel, directora del Instituto Municipal del Deporte, ha hecho un gran trabajo. Los logros deportivos han sido muy buenos, ya que se trajeron el 50% de las medallas de las Olimpiadas Juveniles Estatales. Está habiendo un potenciamiento desde las bases, pero realmente hace falta un desarrollo pleno que pueda generar un cambio paradigmático en la formación de deportistas en la región portuaria.

¿Cómo crees que debe avanzar el deporte mazatleco en su potenciamiento?

Primero y principal que se cumplan los lineamientos que se están siguiendo. Apenas estamos en crecimiento en materia de deportes aquí en Mazatlán. Creo que el buen trabajo de Mónica Coppel, quien recordemos que es ex ciclista y prima del actual gobernador Quirino Ordaz, ha sido clave para que el nuevo alcalde, Fernando Pucheta, la ratifique al frente del Indem. La alberca olímpica y el inicio de la construcción de la Ciudad Universitaria, donde se han invertido más de 130 millones de pesos mexicanos, han sido algunas de las razones para que se le de continuidad a las políticas públicas llevadas hasta aquí. Sin dudas, esta Ciudad Universitaria es el proyecto más ambicioso de los últimos años, ya que contará con un estadio de futbol, pista de atletismo, dos canchas de frontón, dos de voleibol de playa, cuatro de baloncesto, tres de voleibol de piso, baños, área de esparcimiento, polideportivo, alberca olímpica, estacionamiento, oficinas del Instituto del Deporte y un patinódromo.

Entrevista a Sarha Karen Lizárraga, Coordinadora de movilidad UAS Regional Sur

Entrevista a Sarha Karen Lizárraga, Coordinadora de movilidad UAS Regional Sur
“Ser el tránsito o movimiento que realizan los estudiantes de la UAS para su crecimiento”

Por Martín Carvalho Blanco / MAZATLÁN, SINALOA. Desde la oficina de Movilidad Estudiantil, dentro de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Sinaloa, dialogamos con su coordinadora Sarha Karen Lizárraga, para que nos informe acerca del funcionamiento del programa, como acceder a él, y cuáles son sus beneficios para los alumnos.



¿En qué consiste el Programa de Movilidad de la Universidad Autónoma de Sinaloa?

El programa consiste en realizar una  estancia en alguna otra institución de educación superior, ya sea dentro del país o en el extranjero, es decir, cursar un semestre en dicha universidad con quien tenemos un convenio previamente firmado. Las instituciones que se encuentran dentro del Espacio Común para la Educación Superior (ECOES), la Asociación Nacional de Universidades  e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) y el Consorcio de Universidades Mexicanas (CUMEX) son las que congregan a los establecimientos que el estudiantes puede elegir para realizar su movilidad. Este programa buscar ser el tránsito o movimiento que realizan los estudiantes de la UAS para su crecimiento, cursando materias sin perder su vigencia como estudiantes de la institución, siempre con el compromiso de regresar a su facultad de origen.

¿Hacía quién se encuentra dirigido el Programa de Movilidad?

 Está dirigido para los alumnos de la UAS que tengan un promedio mayor o igual a 9 en el caso de movilidad internacional, y mayor o igual a 8.5 en el caso de la movilidad local. No deben adeudar materias, ni tener reprobatorias, y deben tener aprobado, por lo menos, el 60% de la carrera. Además, deben presentar una carta de motivos, una recomendación del tutor, sumado a la solicitud de acuerdo al programa a participar. El estudiante debe acercar toda la información requerida, y de esa manera será evaluada, y en caso de ser aprobada se le otorgará una ayuda económica dependiendo la beca que elija.
¿En qué momento del año el estudiante puede acceder al programa de movilidad?

Los alumnos pueden participar a partir del 3er año de su carrera, y tienen derecho como estudiantes a hacer dos movilidades, una nacional y otra internacional si les alcanzan los semestres. No se puede realizar movilidad el último semestre por los tramites de su certificado, título, porque a veces se retrasan mucho las calificaciones que vienen desde la universidad donde el estudiante realiza movilidad. Comúnmente se hacen dos movilidades, en caso de que tengan la predisposición. Se dan muchos casos que regresan de una, y los ayudo a preparar los documentos de su expediente para hacer la siguiente movilidad.


¿Cómo se origina el programa de movilidad?

El programa de movilidad lleva muchos años de desarrollo. Su finalidad, en tanto a su misión general, es el crecimiento académico y profesional de los alumnos, mediante los convenios firmados con otras universidades,  que permiten el intercambio cultural, profesional y personal del alumno tanto dentro de México, como fuera del país.


Masivas movilizaciones ponen en jaque al gobierno Rumano.

Marchas en contra de la corrupción en Rumania
 | Internacionales


Masivas movilizaciones ponen en jaque al gobierno Rumano.

            Aproximadamente 150.000 rumanos se movilizaron a la plaza central de Bucarest, durante los primeros días de Febrero, para expresar su rechazo al decreto presentado por el gobierno socialdemócrata, que despenaliza varios delitos de corrupción.

                                    Por Martín Carvalho

Este decreto presentado por el Primer Ministro Sorin Grindeanu (Partido Socialdemocracia – PSD) a través del poder ejecutivo, deja sin juzgamiento penal a delitos de abuso de poder y corrupción si se provocan perjuicios no superiores a 200.000 leu (U$S47.000). Está destinado tanto a los nuevos casos, como también a las investigaciones y juicios en curso, generando la modificación de la caratula actual. Pasando de “negligencia penal” a “conflicto de intereses”.
La promulgación de este decreto se da en un marco donde el líder del partido gobernante, Liviu Dragnea (PSD), se encuentra procesado por actos de corrupción cuando era gobernador de Teleorman, y debe presentarse a declarar ante el tribunal por perdidas valuadas en U$S30.000. De este decreto, igualmente, se verían beneficiados cientos de gobernadores y alcaldes que cargan imputaciones.
Desde la caída del comunismo rumano en 1989, cuando Nicolas Ceausescu fue destituido y fusilado en la capital rumana, que no se viven movilizaciones de tal magnitud. Los manifestantes se congregan sin la pronunciación de un discurso central, pero bajo el grito unificado de “ladrones”. El presidente Klaus Iohanniis (Partido Independiente), ha condenado el decreto generando que el gobierno caracterice a las movilizaciones como “un golpe de estado”.
La Comunidad Europea ha instado al gobierno de  Grindeanu, asumido en Diciembre de 2016, a buscar una salida “que represente los intereses del pueblo rumano”.  En tanto el Consejo de Magistrados, ha presentado un escrito ante los tribunales solicitando la independencia de la justicia para el correcto juzgamiento de este decreto.

domingo, 19 de marzo de 2017

Entrevista a Jannet Guzmán.
Por Estanislao Lizárraga 

Jannet Guzmán, una chica de 22 años que estudia la carrera en ciencias de la comunicación (con la acentuación en periodismo) nos comparte un pequeño fragmento de su vida anterior a la universidad.

Para comenzar ¿Dónde vivías antes de venir a Mazatlán?
Nací en Zamora, Michoacán el 19 de junio del 94. Tengo dos hermanos, Miguel de 18 años y Joselyn de 11.

¿Cómo era tu vida en Michoacán?
Donde yo vivía la vida es sumamente aburrida, cuando yo estaba allá pues no me daba cuenta de eso porque estaba chica y no tenía la edad para salir. No conocí ningún bar, solo llegué a ir a cafeterías. Lo que me gustaba era su clima, el tiempo de “calor” solo ocurre cuando no tienes un ventilador prendido, porque estando simplemente debajo de un árbol podías sentir el aire fresco correr por tu cabello. La comida es deliciosa, no se compara con la de aquí. Hay muchos lugares naturales a los cuales ir como Camécuaro, es un lago adaptado a un tipo balneario, paseas en canoa. Y podía ir al centro de la ciudad caminando desde mi casa, la distancia era un poco larga pero no hay tantas avenidas largas, así que solo era pasar por calles angostas. El taxi es barato también, al igual que la comida.
Estudie en Zamora hasta el 1er año de secundaria, porque en las vacaciones de verano para entrar a segundo fue cuando nos mudamos a Maza. Al principio sí fue complicado porque no conocía las rutas de los camiones, el calor no lo soportaba y era la etapa de mi adolescencia, apenas estaba empezando a crear esos vínculos sociales y todo se viene abajo de una.

¿Por qué se mudaron tú y tu familia a Mazatlán?
Nos mudamos a Mazatlán porque cuando yo tenía 11 años, mi mamá tuvo a mi hermana, pero nació ciega. A los meses de nacida, mis papás intentaron sacarnos la VISA para poder mudarnos a E.U. pero no nos la dieron. De hecho así fue como perdí un año escolar, como se supone nos íbamos a ir, mi mamá no nos inscribió (a mí en la secundaria, 1ro). La cita de la VISA fue en Octubre, así que cuando intentaron inscribirme en la secundaria pues ya no me quisieron aceptar. Esa fue la primera vez que intentamos salir de Zamora y no se pudo. Al tiempo, un exjefe de mi papá le habla para decirle de un trabajo, en ese entonces mi papá trabajaba en Waldo’s como Gerente. Mi papá le comenta a mi madre sobre el empleo y cuando le dijo que sería mudarnos a Mazatlán (yo ni sabía que existía jaja) mi mamá no objetó, solo que tenía que investigar si había una escuela especial para mi hermana. Así que a los meses nos mudamos.

 ¿Por qué te metiste a ciencias de la comunicación?
En realidad yo no sabía de la existencia de esta carrera, yo quería estudiar criminología. Pero después pensé que solo quedó como un hobbie el ver las series de esta índole. También quise estudiar para chef y luego psicología. Hasta que un día un amigo me comienza a hablar acerca de la carrera que estudió y prácticamente me convence de que era lo que mejor me convenía de acuerdo a mis gustos y aptitudes. Cuando chequé el plan de estudios me llamó la atención la fotografía y Hermenéutica y Cine.

¿Cuáles son tus hobbies?
Mis hobbies principalmente es ver películas y series. Cuando iba en la preparatoria y no tenía clases (por lo regular era al término del semestre) llevaba mi laptop para proyectarlas en el salón. A veces duraba horas bajándolas de internet, antes era más difícil encontrar las películas de mediana calidad. Ahora veo un poco más las series porque Netflix hace fácil su visualización. No tienes que estar buscando capítulo por capítulo en páginas llenas de virus. También me gusta leer, mi libro favorito sin duda es (hasta el momento) “Persona Normal” de Benito Taibo, aunque mi autor favorito es Haruki Murakami.

¿Sigues los pasos de alguna persona o personaje?
Seguir los pasos, como tal, no. Pero desde que leí “De qué hablo cuando hablo de correr” de Murakami, me llamó mucho la atención la forma en la que surgió su primera novela, y en general cada cosa que ha hecho en su vida realmente no fue planeada. Así que me gustaría algo igual, sin planes, y si quieres hacer algo simplemente ir a por ello.

¿Qué proyectos tienes en este momento?
Mientras yo estaba haciendo el servicio social, mi asesor el Dr. Cristian Daniel Torres (a.k.a. Mr. Blaky) me recomendó con Isaac Aranguré para el proyecto que estaba armando. Cuando me reuní con él, lo único que sabía era que era un proyecto de publicidad, buscaba a una comunicóloga y sería una socia más. Tuve la reunión y ahí empezó todo. Ahorita estamos ajustando algunas cosas para dentro de poco dar a conocer oficialmente el proyecto.

¿Cómo te ves en un futuro?
Antes del proyecto yo hubiese dicho que lejos de aquí (ríe), quizá Monterrey. Pero ya no puedo irme, el proyecto es para estar de lleno. Así que me veo trabajando y esforzándome para sentar las bases de mi futuro lejano, los veintes son para cansarte, quiero llegar a los 40 sin preocuparme por una pensión mal pagada, quiero tener una empresa fuerte que me permita vivir la vida que quiero, viajar está en ese proceso. Y sobre lo personal, ciertamente no me imagino casada o con hijos, si se da pues qué bien, pero si no es así no me quita el sueño. Tengo muchas cosas por hacer.

 Ya para terminar, tengo pregunta algo curiosa ¿Por qué te tiñes el cabello?
Me tiño el cabesho (ríe) mira, para mí es como una forma de sentirme bien, es como terapia. Cuando lo tiño me siento bien, mi humor es diferente. Independientemente de que a la vista de las personas se vea mal o algo así, para mí  siempre es lo mismo, me gusta tener esa posibilidad de poner el color que me plazca. Dato curioso: cuando llevo teñido el cabello de colores, la gente en el camión evita sentarse a un lado mío (risa) para mí es mejor, no tengo que compartir el asiento.





jueves, 16 de marzo de 2017

Entrevista de semblanza: Detrás de 50 años de servicio...

Elaborado por: Lidia Salgado

Un Mazatlán muy diferente al que conocemos ahora marcó la época en donde la maestra Laura González fue estudiante, antes con tan solo setenta y cinco mil habitantes el ambiente era más tranquilo, fue en la cuidad en la que creció, estuvo marcada por una sencillez que permitía una convivencia más profunda.

A las orillas de la playa, en lo que ahora es la colonia Gaviotas, estaba la casa de sus padres, siempre tuvo un gusto especial por el mar y la lectura, solía irse con una manta y un buen libro a leer sobre la arena, con las tres islas como testigo, no había tantos hoteles como ahora.

En esos tiempos zona dorada estaba despejada, para irse al colegio tenía dos opciones: caminar o hacer el viaje más rápido si a medio camino se subía en alguna carreta que paseaban por lo que ahora es el malecón, ella recuerda con cariño su vida estudiantil en la Agustina Ramírez.
Laura divaga y nos comenta que para ella la vida y el ser humano se divide en tres tiempos que coexisten, la memoria, la historia individual y colectiva, el presente y los planes para el futuro, es así como surge la identidad de cada persona.

La primera anécdota que quiso contarnos, es personal, de sus padres, el tata y la nada, un empresario, dueño de una famosa cantina en aquellos años y una esposa rebelde, casi impensable en aquellos años, que se negaba a ser el estereotipo de mujer de aquella época, todo aquello reconoce la marcaron para siempre como persona.

Entrevistadora: ¿En dónde nace su amor a lectura y a la enseñanza, maestra Laura?

Laura González: Recuerdo que mi padre leía, leía mucho, me repetía una y otra vez que era la clave del éxito, mientras mi madre me decía que yo podía leer y estudiar, como mis otros tres hermanos mayores, que no por ser mujer tenía que abnegarme a las labores domésticas que se me asignaban. Es de ahí de donde viene mi fuerza y esencia.

Se acerqué a los libros de manera casi privilegiada, ya que mi padre tenía un cuarto repleto de libros, de todos los temas habidos y por haber, recuerdo que mes con mes recibía libros nuevos de la capital del país. Mi constante interés y hábito de la lectura que cultivé desde pequeña, me hicieron interesarme por las letras.

Cuando crecí, y comencé a ver las desigualdades que me rodeaban, y lo privilegiada que era como mujer de ese antiguo Mazatlán al saber leer y permitirme no caer en un rol social, comencé a sentir que le debía algo a esa sociedad que me había visto crecer, que le debía algo a todas esas niñas que no tuvieron las mismas oportunidades, es ahí donde comienza mi carrera universitaria, maestra, mi pasión por enseñar surgió en ese instante.

E: Y qué ocurrió después ¿Siguió adelante? ¿Era lo que esperaba?

LG: Pues justo con ese gran entusiasmo que me abrazó al encontrar mi vocación, mi vida personal cayó en declive, mi padre murió y el dinero que quedaba lo usamos para que todos termináramos de estudiar, mis tres hermanos mayores se fueron a estudiar a la capital, y yo me quedé con mi madre, montamos una tienda de abarrotes, y cuando empezó a dar frutos el negocio, me mudé a Culiacán.
Me inscribí en la Escuela normal de Sinaloa, pesar de contar con cincuenta años de servicio, no considero haber hecho gran diferencia en la sociedad, debo admitir que me faltó hacer más por mi sociedad, debí de haberme seguido preparando, siempre me parece increíble la cantidad de alumnos que me saludan con mucho cariño cada vez que salgo a algún lugar público.

E: Pero, no hablemos de usted cómo maestra, sino como la mujer de familia ¿Tiene hijos? ¿Cómo ha equilibrado su vida laboral y familiar?

LG: Mientras formaba a miles y miles de ciudadanos en las aulas de clase, tenía a cuatro personitas muy especiales en casa, César, Femando, y los cuates, Fernanda y Benito, mis hijos. Me duele decir que me faltó tiempo para ellos, pero así fue, desde muy pequeños perdieron a su padre, y durante todos estos años, me he encargado de ellos, con esfuerzo y dedicación, los he consentido hasta no poder más, les he regado casas, carros, hasta trabajos, a cada uno de ellos ¿cómo le he ehcho? ni yo lo sé, sin ayuda de nadie he logrado hacer esto por mis hijos, pero me arrepiento un poco de no haber dejado de lado el asunto económico y haberles dado tiempo de calidad, pero con cuatro hijos no podía darme el lujo de detener el reloj por unos momentos, mis hijos necesitaban ropa, alimento, necesitaba tener el poder de mostrarles el mundo, al igual que mi padre lo había hecho conmigo.
E:¿Qué pasa después de cincuenta años de servicio y dedicación en la vida de Laura?

LG: Trabajé cincuenta años en distintas escuelas de Mazatlán, dejando mi granito de arena en cada una de ellas, era reconocida por ser una maestra estricta pero eficiente, por ser compresiva y emprendedora. Así fue como me hice viejita, ni me di cuenta, repartiendo mis enseñanzas a mis niños, niños que ahora tienen a sus propios niños y con admiración y aprecio me saludan en cualquier lugar donde me encuentren. Podría decir haber tenido miles de hijos en toda mi vida como maestra, pero sería injusto para los demás, porque nadie me ha dado más dolores de cabeza que esos cuatro rebeldes que tengo en casa de manera permanente.

Después de una amena charla, Laura ahora con 70 años, 4 hijos, 6 nietos, disfruta su jubilación, el poder dedicarse tiempo, el poder leer tranquila y sin prisas, y el privilegio de ver a sus hijos realizados y felices.