Hoy nos encontramos
en la casa de Jetsabel Fabela Rodríguez Guerrero, nos comparte la maravillosa
vista que tiene del mar desde su casa, ella es una mujer de 42 años, Martín y
su hijo Josué Santiago conforman su familia inmediata.
Originaria de la Cuidad de México, actualmente
vive en tierras mazatlecas, y nos confiesa que el ambiente latino y el mar es
lo que más disfruta de Mazatlán, ella dice que vivió 10 años en Cancún y la
influencia es más europea.
Aunque ya cuenta con
una licenciatura en Teología, se encuentra a punto de terminar una segunda
licenciatura en Ciencias de la Comunicación.
Entrevistadora: ¿Qué es lo que le apasiona de las
Ciencias de la Comunicación?
Fabela Rodríguez: Para mí todo es
comunicación, me refiero que el silencio habla, las miradas dicen mucho, los
gestos y las acciones denotan, etc. Somos y tenemos lo que negociamos por medio
de lo comunicamos. Que exista una carrera que estudie esto, me apasiona.
E: ¿Qué es lo que la motivó a ingresar a la universidad a
su edad?
FR: Terminar siempre lo que se empieza. Hace 17 años empecé
la licenciatura y gracias a Dios ya me dio la oportunidad de ya casi
terminar. También ser siempre un ejemplo
para mi hijo. Para mí lo laboral no es mi primera prioridad, por ahora, ejercí
muchos años para Telcel y ahí apliqué lo que ya llevaba de la carrera. Sé que
hay algo muy bueno para mí, como a todas las personas les aguarda también una
buena oportunidad.
E: Platícanos de tu familia ¿quiénes la conforman? ¿Tienes
hermanos, viven tus padres?
FR: Mi familia
es tan intensa como yo jejeje. Mis dos padres aún viven y seis hermanos más, yo
soy “el jamón del sándwich” de los hermanos, o sea tres arriba y tres abajo; y
ellos también tienen nombres no tan comunes: Aida, Israel, Isaac, Belem, Joshua
y Jericó.
E: ¿Qué es lo que impulsa el día a día de Fabela Rodríguez?
FR: Cada día por muy malo que sea lo tomo como una sorpresa,
me pasan cosas increíbles, como pequeños milagros; y cuando son malos días, con
el tiempo entiendo porque fueron así y que todo es por mi bien.
E: ¿Cuál ha sido el momento que más ha impactado tu vida?
FR: La dualidad y el contraste. Viví más de la mitad de mi
vida para el disfrute de los excesos, malas decisiones y deseos del momento.
Ahora una vida de paz, sana, en orden y llena de una cotidianidad simple que
llena mi alma.
E: Si tuvieras el poder de regresar el tiempo ¿qué
cambiarías?
FR: Nada. Si controlara algo, hubiera sido conocer los
preceptos y estatutos de Dios desde muy pequeña. Pero Él llega en el momento
correcto a cada persona.
E: Si no fuera en Mazatlán ¿en dónde te imaginas haciendo
tu vida?
FR: En ningún lugar.
Conozco a profundidad muchos lugares del mundo y en ningún lugar quisiera estar
ahora. Es más, ni siquiera lo había pensado… quizás Ámsterdam por el orden, pero
me parecen muy frías las personas. Ya sé, de misionera en un lugar muy lejano.
E: ¿Cuál sería el mayor consejo que le podrías dar a tu
hijo?
FR: Seria y es que nunca se aleje del camino de Dios sus
caminos son infalibles tanto como sus resultados.
E: ¿Qué significa Dios para ti? ¿Qué sientes cuando la
gente niega su existencia y te ve con malos ojos?
FR: Dios es mis pensamientos, mis decisiones, mi vida eterna,
mi canto, mi justicia, él es todo para mí, todo lo que me ha enseñado a través
de la Biblia para mi es una verdad absoluta.
Y siento varias cosas:
1.-Sinceramente me
gusta, me hace sentir especial porque notan la diferencia por lo que quiera que
sea.
2.- Cuando son
personas que amo, me da tristeza, ver como no toman la existencia de Dios para
sus vidas cansadas y lastimadas.
3.- No me ven con
malos ojos a mí, precisamente, lo que no les gusta es que tendrían que cambiar
su vida, porque al creer en él, es cambiar.
Prefieren esa vida común que a la mayoría le gusta, claro no todos, hay
muchos que me ven con buenos ojos y también han transformado su manera de
conducirse.
Es así como Fabela
nos confía un poco de su vida, lo que siente y lo que piensa, reflexiona acerca
de algunos aspectos y firme en sus creencias nos comparte la visión con la que
rige su vida. Nos despedimos de ella, agradeciéndole el tiempo que nos ha brindado.
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