Entrevista
de opinión a Martín Carvalho Blanco
Por
Eduardo Sainz
Religión:
…Benedicto
XVI fue un papa muy mafioso, bastante homofóbico, que aprobó decretos… obvió violaciones
a curas en el mundo, de pederastía, eso en lo institucional es una locura. Bueno,
Juan Pablo II que era un papa… veníamos de papas muy conservadores. Yo soy ateo
pero respeto todas las religiones y la institución, en sí la iglesia es una
institución, como es la sinagoga, como son las mezquitas y son partes de este
mundo. Después uno puede compartir o no, pero para mí es una locura que las
religiones sean un estado nación. O sea, la religión es una creencia, no tiene
por qué tener una construcción autónoma, soberana, en un estado nación, creo
yo. Para mí El Vaticano, la creación del Estado de Israel como un Estado
Sionista, no como de la creación hebrea, que es totalmente válida, la respeto,
tengo muchos amigos judíos, mismo con los musulmanes, por decir, las religiones
monoteístas más reconocidas en el mundo, hay millones: budismo, confusionismo,
hay millones. Te lo digo para hablar de las religiones hegemónicas monoteístas…
para mí es una locura que exista un País como El Vaticano. Cada uno puede creer
en lo que quiera, pero de ahí a tener un país… trascender la fe, lucrar con ella.
Tuve la posibilidad de ir al Vaticano y es el lugar donde más oro en el mundo
hay. Es una contradicción.
Geopolítica:
…Bergoglio
creo que tiene un discurso totalmente alternativo, no al que estamos
acostumbrados por parte de una institución… más actual. Siendo crítico con el
capitalismo, siendo crítico con los países centrales, con los poderes
concentrados, ¡un papa!, uno nunca se hubiese imaginado eso. Venimos de Juan
Pablo II que era un papa anticomunista, de Benedicto que era un papa
homofóbico. Entonces me parece que es un cambio de paradigma abismal. Hay que
aprovechar que una persona tan representativa en el mundo esté siendo crítica
contra tantos males del mundo como para decir bueno, pongamos estos temas en
agenda de discusión. Hay cosas que ya no van más… que la empresita
norteamericana, empresita inglesa, vaya a Bolivia, extraiga todo el oro, se
lleve toda la plata para afuera, contamine el agua, explotando trabajadores,
pagando dos pesos, ya no va más. Vamos a hacer un convenio, vamos a discutir como
dos naciones autónomas, vamos a discutir en términos iguales y hagamos tratos
comerciales. Vos tenés el conocimiento técnico, la capacidad formativa para
hacer la extracción, por dar un ejemplo, del petróleo en el sur de Argentina,
bueno, yo no tengo esa formación porque no tengo la cantidad de ingenieros que
se necesitan, yo qué sé, pero tengo los recursos. Vos tenés la estructura.
Bueno, vos te vas a llevar X cantidad de plata, vas a tener que reinvertir esta
cantidad de plata, otorgar ciertas condiciones laborales a los trabajadores,
etc… que sea algo equitativo. Una sinergia, que es algo a lo que no estamos
acostumbrados los países sudamericanos. Y que en los últimos años, con sus
aciertos y sus errores, con todo lo que tiene que ver… hay poderes concentrados
que nunca dejan de jugar al ajedrez en este juego. Creo también,
geopolíticamente hablando, que hayan entrado nuevos actores centrales como son
China y Rusia, con sus errores, aciertos, con todas las cosas que podríamos
criticar, creo que abrió mucho el panorama de la caída de la Unión Soviética
para acá. Porque desde entonces cualquier alternativa al capitalismo… ni países
comunistas, ni países no alineados, tercer movimiento, nada. De hecho
escribieron: es el principio del fin de la historia del comunismo. Era una
victoria del capitalismo por sobre toda alternancia que se pudiera generar. Y
los 90’s fueron muy destructivos, por lo menos para mi generación y en
Argentina ni hablar. Neoliberalismo al palo, cero producción nacional,
desempleo mayor del 30 por ciento, mucha descomposición social, todo importado…
fue el neoliberalismo recalcitrante, que no sólo fue en Argentina. Es algo como
si fuese un dominó, las cosas van pasando en un país y se empiezan a
reproducir. Y como que en los últimos 15, 17 años, con sus errores y aciertos,
con sus gobiernos más revolucionarios, más progresistas, más de centro,
conservadores en algunas cosas, se llegó a generar una unidad sudamericana que
permitió hacer un montón de cosas, permitió generar espacios de construcción
que antes no existían, como este ejemplo: un canal de televisión de Sudamérica.
Eso en la vida se había planteado, y que esté brindando información alternativa
a lo que nos muestran los canales de televisión tradicionales. Una manera
alternativa de comunicar, eso no se había dado nunca en Latinoamérica, o por lo
menos… se presentó en Argentina en los 70s pero era algo clandestino así que no
era algo institucional.
Abstencionismo electoral:
Mi
posición ante la abstención fue, de más chiquito, cuando capaz tenía un
posicionamiento más radical, veía el abstencionismo como una oportunidad de ser
crítico ante una democracia que uno considera que no es real, quiera o no,
porque es una democracia representativa. A uno lo representan ciertos funcionarios
públicos, que quiera o no, no tienen la vida de uno. No se tienen que despertar
a primera hora para ir a trabajar para pagar el alquiler, un montón de cosas
que la democracia representativa genera, una casta política en realidad. La abstención
en Argentina es muy baja, por el respeto en sí que se le tiene a la democracia
burguesa. El día de elecciones en Argentina es un día en el que, más allá del
partido político, más allá de las ideas que tenga, es un día que nos infla
mucho el pecho en cierto punto, porque lo valoramos mucho, uno no quiere nunca
dejar de ir a votar. Por ejemplo, yo me junto con mis amigos del barrio en una
plaza, donde nos juntamos desde siempre, y el día de las elecciones es ir a
votar al Colegio y después juntarnos en la plaza a discutir sobre las
elecciones. Y capaz suena muy sistemático, pero es como un deber cívico que nos
gusta mucho, ir a votar. Entonces la abstención es baja, así como el voto nulo
y el voto en blanco. Hay una participación de, mínimo, mínimo, el 75 por
ciento, entre el 75 y el 85 por ciento de participación.
Hay
una frase de que es muy buena, y viene para este caso, de Bertolt Brecht, un
dramaturgo del siglo XVIII alemán, muy buena. Y es que en sí todos hacemos
política, queramos o no, todos tenemos una política para algo, hasta el
apolítico están siendo político, o sea, el desorden es orden… es una forma de
declaración, la manera en que uno sostiene su discurso. Y el apolítico es el
primero, sostenía Bertolt Brecht que el apolítico es el primero en generar pobreza,
porque es el primero que deja que las riendas las maneje otro. Entonces esa es
una gran contradicción que ocurre… también, la democracia al ser tan poco
representativa, me imagino, que desalienta a la gente. Pero hay que participar.
La única manera de cambiar nuestro presente y futuro es participando,
organizándose. El cambio nunca va a venir de arriba, quieren el status quo, que
no haya distribución, y si los pueblos no nos despertamos, no nos unimos,
porque la lucha no es entre pueblos, sino es por la redistribución de la
riqueza. Riqueza tienen todos los países, de alguna u otra manera. Entonces la
unidad tiene que ser entre los pueblos y la disputa contra los poderes
concentrados. Hay que buscar unidad y organización, creo que son dos claves
para cambiar la realidad…
Replantear las formas y los fines:
La
mejor arma para poder combatir y para poder construir conciencia es formarse,
participar, estudiar, aprender, construir conocimiento colectivo. Esto es lo
más rico que podemos hacer. Generar unidad porque las fronteras las inventa el
ser humano, y como las inventa las tira. La unidad es entre los pueblos, es una
lucha de clases. Creo que en ese sentido la perspectiva marxista fue la que
mejor definió cómo es la realidad del mundo. La lucha es tan actual como hace
200 años que salió El capital. No queda otra que… más con un mundo globalizado, donde la construcción
geopolítica se ha tornado tan primordial. Por eso resaltaba la unidad regional
que se formó en Sudamérica en estos últimos años. Puedes hoy tener una fábrica
de autos en México como mañana la puedes tener en Panamá, como pasado en
Nicaragua… si realmente no puedes construir condiciones para sostener el empleo
en toda una región y encarar táctica y estrategias en pos de una región para
que puedan verse beneficiados todos los países… vas a estar matándote con tu
vecino de al lado, y eso no lleva a nada. Vas a ver quién puede bajarse más los
pantalones para traer una inversión extranjera. Que tampoco son la solución a
algo, lo único que estás haciendo es un paliativo por generar puestos de
trabajo, un momento coyuntural. Yo creo que Latinoamérica tenemos el desafío de
pegar el salto, realmente plantearnos un modelo… porque Latinoamérica es una
región que en el siglo XX se caracterizó por ser combatiente, con un discurso
transgresor pero que siempre nos faltó, en sí, siempre se dio esta discusión de
si la economía determina la política o viceversa… cuando la economía, desde mi
perspectiva, determina la política, estamos perdidos, porque estamos dejando
que la lógica del mercado domine la política, y la política lo que tiene que
hacer es contrariar esa lógica del mercado que es la capitalista. Generar
espacios donde se puedan hacer alternativas a esto, donde no todo sea lucro y
rentabilidad desmedida. Hay que ser más proteccionistas con las economías de los
países periféricos. Que es distinto al proteccionismo que señala Trump, que eso
es inviable desde varias perspectivas,
aparte de ser una locura. Un país central planteando una economía
proteccionista es fascista, excluir al resto del mundo. Ellos quieren ser los
árbitros pero no quieren repartir, están en contradicción.
Creo
que tenemos un desafío de realmente construir una alternativa sistemática a lo
que pudieron hacer algunas potencias hoy en día en el mundo. No sé, con sus
errores y sus aciertos, Rusia, el gobierno de turno es totalmente homofóbico,
algo que no comparto en nada, pero han sido los grandes estrategas del siglo
XXI hasta acá. Los tipos supieron rescatar una economía que estaba destruida,
de repente, son agentes principales en todas las discusiones que se dan en el
mundo, haciendo pactos con todos los países, igual que China, que a
diferencia de Estados Unidos, lo que
hacen es respetar la soberanía del resto de los países.
Situación actual:
Creo
que son nuevas maneras de por lo menos discutir, geopolíticamente, la
globalización, planteando ejes alternativos al estadounidense. Estados Unidos,
más allá de tener una política exterior imperialista dentro de lo territorial,
lo tiene sobre todo en lo económico, porque asfixia a los países. ¿Qué es lo
que está pasando ahora acá con México? Viene un presidente de derecha,
fascista, proteccionista, conservador que dice “todas las ensambladoras
automotrices que hay en México las voy a traer”. Entonces lo que estás haciendo
es asfixiar las economías de otros países en lugar de buscar alternativas de
apoyo mutuo, de cooperación, sobre todo. Esos son creo yo los dilemas que ahora
en principios del siglo XXI nos están ocupando, y cómo se está disponiendo este
tablero de ajedrez que es el mundo en sí, donde hay países en los que hay un
resurgimiento, después de 10 o 15 años, de sectores progresistas, un
resurgimiento de sectores muy fascistas… la victoria de Trump en Estados
Unidos, Alemania el nacismo… en Grecia, Amanecer Dorado, que es un partido nazi
que tiene mucho peso… con toda la crisis que se está dando en medio oriente,
con los refugiados sirios. Siria es un país que tenía 20 millones de
habitantes; era el país más estable de
Medio Oriente y de repente, de un día para otro, por una guerra que le inventaron,
porque más allá de las críticas que uno puede tener hacia el país, el conflicto
en Siria nace porque el Gobierno de turno decreta la educación laica. Y porque
un sector, una minoría, determinaba que la educación tenía que ser musulmana,
ese sector empieza a recibir apoyo de la OTAN y Estados Unidos para derrocar un
Gobierno. ¿Qué pasa? Les sale el tiro por la culata, porque ese sector después hacer
una incisión que termina generando lo que hoy es el Estado Islámico. Terminan
combatiendo en tres frentes… pasa lo mismo que pasó con los Afganos en los 70s
y 80s con la Unión Soviética. Primero apoyaron a los afganos en la intervención
en Afganistán de la Unión Soviética; cuando consiguieron expulsar a los
soviéticos fueron a eliminar a los afganos por petróleo, porque lo que les
interesa es el petróleo. Les interesa el petróleo en Venezuela, les interesa el
petróleo en Medio Oriente, les interesa hacer un agujero en el piso y que
salgan chorros. Lo de Venezuela es muy obvio: ¿por qué les interesa tanta
desestabilización? Más allá de los problemas que tiene Venezuela, que son
muchísimos, Venezuela tiene la principal reserva de petróleo en el mundo. Haces
un agujero en cualquier lugar de Venezuela y sale petróleo, ¿y cuál es la gran
diferencia que tiene Venezuela con Medio Oriente? Que un barco de Venezuela a
Estados Unidos tarda cuatro días; un barco de Medio Oriente a Estados Unidos
tarda tres meses. Eso es una diferencia táctica abismal. Entonces el tablero se
está moviendo todo el tiempo y las intenciones de los países, bueno, de los
Gobiernos, son muy claras.
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